Cuba ocupa el puesto 51 en el «Índice de desarrollo humano» elaborado por la Organización de las Naciones Unidas (el cuarto entre los países latinoamericanos, después de Chile, Argentina y Uruguay).
Además, de acuerdo con los datos que el propio país proporciona a la ONU, Cuba sería el único país del mundo que cumple los dos criterios que, para la organización WWF, significan la existencia del desarrollo sostenible: desarrollo humano alto (IDH > 0,8) y huella ecológica sostenible (huella < 1,8 ha/p).
Toponimia
No existe coincidencia en cuanto al origen del nombre «cuba». Entre las distintas teorías al respecto existentes, pueden señalarse las siguientes:
deriva de un término taíno, pero éste podría ser «cubao», que quiere decir «donde la tierra fértil abunda» o «coabana», que se traduciría como «gran lugar». deriva de la contracción de dos palabras arhuacanas: «coa» (lugar, tierra, terreno) y «bana» (grande).
Geografía
La Sierra Maestra vista desde el Llano.
Cuba es un archipiélago constituido por la mayor isla de las Antillas llamada Cuba, la Isla de la Juventud (anteriormente llamada Isla de Pinos), y otros 4.195 cayos, islotes e islas adyacentes. Está ubicada en el mar de las Antillas (o mar Caribe), cerca de la costa de los Estados Unidos y México. Sus límites son al norte con el Estrecho de la Florida, al este con el Paso de los Vientos, al sur con el mar Caribe y el oeste con el golfo de México.
Posee una superficie de 110.860 kilómetros cuadrados.
Clima
Generalmente tiene temperaturas altas. Los valores medios anuales van desde los 24 °C en las llanuras, hasta 34 °C y más en las costas orientales, reportándose magnitudes inferiores a 20 °C en las partes más altas de la Sierra Maestra.
La temporada de noviembre a abril es menos calurosa y se conoce como invierno, mientras que los meses de mayo a octubre, más calurosos, reciben el nombre de verano. Las temperaturas máximas y mínimas absolutas registradas son de 38,8 °C (Jucarito, Granma el 17 de abril de 1999)12 y 0,6 °C (Bainoa, 18 de febrero de 1996). Como es típico en los climas tropicales, la variación diaria de la temperatura es mayor que la anual.
La humedad relativa media es alta, con promedios cercanos al 90%. Los máximos diarios, generalmente superiores al 95%, ocurren a la salida del sol, mientras que los mínimos descienden, al mediodía, hasta 50-60% en el interior del territorio. Las zonas más húmedas son las regiones occidental y central, junto con los principales núcleos montañosos. El efecto de la alta humedad relativa, otorga al archipiélago cubano una intensa sensación de calor durante gran parte del año.
Hidrografía
Posee una hidrografía en la cuál el caudal y extensión de humedal se encuentra regida por las lluvias. Las mismas constituyen factores determinantes abastecedores de agua.
Entre los rios de Cuba sobresalen el más caudaloso: Toa y el más largo: Cauto, estos se encuentran en la región oriental.

En esta región durante el 2004 se produjo una desigual distribución de precipitaciones, extremas sequías e inundaciones que pudieron ser controladas. Además aunque no directamente, diversos huracanes y ciclones han influido en la lluvia y últimamente han ido aumentando.
En el 2006 y el 2007 los embalses, ríos y lagunas llegaron al tope de su capacidad, proveyendo de agua a la mayor parte de la población.
Geología

Este archipiélago se encontró sumergido. En el Jurásico se pobló de una rica biodiversidad marina en un estrecho entre Laurasia y Gondwana.
Posee una gran diversidad de rocas y suelos. Desde las calizas de Viñales hasta el suelo rojo de Moa. Posee diversas cuevas sumergidas como la del Ojo del Mégano, en Villa Clara y emergidas como la de Santo Tomás. El desarrollo submarino de estalactitas y estalagmitas muestra que el territorio se encontró fuera del agua hace apenas 10.000 años
Flora y fauna
Destacan en la fauna cubana, mamíferos como las jutías, diversos murciélagos, reptiles (ninguno de ellos venenoso, destacándose la numerosa población de cocodrilos), anfibios (entre ellos la rana pequeña del mundo), peces y animales marinos, destacándose los que habitan en los arrecifes de coral. También abundan los insectos y mamíferos insectívoros.
La flora cuenta con más de 6.500 especies sólo de plantas con semilla, especialmente en los bosques; entre las que se encuentran plantas tropicales, de río y frutales.13 Originariamente Cuba se encontraba llena de una espesa vegetación, que ha sido degradada para desarrollar la agricultura. No obstante existen muchos programas para el cuidado y mantenimiento de estos bosques, que albergan gran diversidad. Las maderas preciosas de Cuba son muy cotizadas.

Historia de Cuba
Etapa precolombina
La percepción que tenemos de los habitantes precolombinos de Cuba (llamados aborígenes, indígenas o incorrectamente indios) viene a nosotros a través de los relatos de los conquistadores, llamados Cronistas de las Indias, por lo que está matizada por la visión europeizante y cristiana de los mismos. Uno de estos cronistas, Bartolomé de las Casas, distinguió tres tipos de culturas diferentes en cuanto a rasgos étnicos, lingüísticos y de desarrollo tecnológico y social, las cuales llamó Guanahatebey, Siboney o Sibuney y Taína.
Mas en el último siglo los estudios arqueológicos, etnológicos y morfológicos han permitido indagar más en la vida de estos primeros habitantes de la isla.
Estos llegaron a la isla en migraciones procedentes de la América continental. Estos primeros grupos eran cazadores paleolíticos de origen mongoloide. La segunda migración, fechada aproximadamente hace 4.500 años, procedía de Centro y Suramérica, estos tenían una fisionomía parecida a la del primer grupo. La tercera y cuarta migración procedió fundamentalmente de las Antillas en torno al 500 a. C.
Una clasificación más atenida a la evolución de estos grupos humanos establece también tres grupos: el de la edad de la concha (correspondiente al Guanahatebey), el de la edad de la piedra (correspondiente al Siboney) y la edad de la alfarería (correspondiente a la Taína).
En común todos estos grupos tenían una organización gentilicia matriarcal, con división del trabajo por sexo y edades con una forma de religión animista y culto a los antepasados.
Colonización española

El 27 de octubre de 1492 llegaron a costas cubanas (por la zona de Bariay) La Pinta, La Niña y la Santa María, las tres primeras naves europeas bajo el mando de Cristóbal Colón. Entre esa fecha y el 5 de noviembre, las naves se movieron por la costa oriental de Cuba, y el viernes 2 de noviembre, designó a dos de sus hombres para que, durante seis días, se internasen en el territorio cubano. Colón denominó inicialmente a la recién descubierta Isla de Cuba como Isla Juana en deferencia al Príncipe Juan, que era el heredero de la corona.14 Colón pensaba que había llegado a las Indias orientales y no se imaginaba que detrás de esta pequeña isla, se encontraba un continente gigantesco, desconocido para el mundo europeo. Según describen las Cartas de Indias, una vez que Colón pisó suelo cubano, se arrodilló en la arena y con la cabeza inclinada hacia arriba exclamó «Ésta es la tierra más hermosa que ojos humanos hayan visto jamás».
En 1513 Diego Velázquez de Cuéllar es enviado por los reyes de España como adelantado de la corte para las nuevas posesiones del reino. Seguidamente es nombrado gobernador de Cuba, con la facultad de fundar villas y efectuar repartimientos de indios, entre otras.

Ya Velázquez había fundado la primera villa en territorio cubano, Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa en 1511. En 1513 funda San Salvador de Bayamo, así preparó la fase siguiente de la conquista, la exploración del resto de la isla, paso previo a la creación de nuevas villas. En enero de 1514 se fundó La Trinidad, el 2 de febrero de 1514 se fundó la única villa de la costa norte (que sería posteriormente trasladada al interior), Santa María del Puerto del Príncipe (actual Camagüey), entre abril y mayo de 1514 se fundaron San Cristóbal de La Habana y Sancti Spíritus y por último en agosto de 1515 quedó establecida Santiago de Cuba.
Estas villas constituían la base legal, organizativa y política en cada región lo cual se lograba al establecer en cada acto de fundación, la institución del municipio, y también garantizaban la concentración y permanencia en el territorio de un núcleo conquistador mediante la vecindad.
La encomienda fue la institución que trazó el rasgo caracterológico de la primera colonia. Esta institución colocaba a los aborígenes cubanos en manos de los españoles encomenderos, quienes debían cristianizarlos y enseñarles a trabajar; pero esta prescripción legal solo sirvió para encubrir el hecho real: la explotación aborigen en condiciones semejantes a la esclavitud.
El 10 de febrero de 1516, por petición de Velázquez, se creó el obispado de Cuba, cuya sede original estuvo en Baracoa y fue trasladada en 1523 a Santiago de Cuba.

El renglón económico dominante en estos primeros años de la colonia fue la minería, específicamente la extracción de oro, actividad en la cual se emplearon aborígenes encomendados así como algunos esclavos negros que se integraron desde muy temprano al conglomerado étnico que siglos después constituiría el pueblo cubano. Una vez agotados los yacimientos de oro este sector recaería sobre el cobre de las minas de Santiago del Prado.
Ya en 1503 los Reyes Católicos fundaban la Casa de Contratación de Sevilla la cual fue destinada con el objetivo de organizar y monopolizar el comercio español con sus nuevas posesiones, lo que despertó los celos de las otras potencias europeas.
Como consecuencia de las guerras entre Francia y España, hicieron su presencia en el Caribe los primeros corsarios a los que se sumaron después ingleses y holandeses. Aunque fueron fundamentalmente los galos que desolaron la isla, tal como Roberto de Baal y Jacques de Sores.
Para repeler a estos ataques la Corona pone en marcha dos planes, ambos muy favorables para la nueva capital La Habana El primero fue el Sistema de Flotas o Puerto Único, mediante el cual todas las embarcaciones de las Indias Occidentales (Hispanoamérica) tenían que partir juntas rumbo a España desde el otrora Puerto de Carenas (la bahía de La Habana), lo que desarrolló un auge comercial sin precedentes en la ciudad con el crecimiento de su población y la diversificación de su actividad comercial por la creación de nuevos oficios. El segundo plan su dirigido a fortificar la ciudad, el cual tuvo como precedente la construcción ya en 1538 de la segunda fortaleza de América y que fue nombrada Castillo de la Real Fuerza, de años posteriores datan la protección de la bahía con fortificaciones como el Morro y la Punta.
Este desarrollo económico de La Habana contrastaba sobremanera con la escasa, casi nula, actividad comercial de las poblaciones alejadas, las cuales como forma de subsistencia iniciaron un comercio de contrabando con los corsarios extranjeros, burlando así el Monopolio Comercial Español.
En el siglo XVIII casi todas las tierras estaban repartidas en la isla, particularmente las occidentales y las de las grandes sabanas, pero se mantenían improductivas y despobladas. La producción de tabaco se incrementó entre 1713 y 1720. Paralelo al proceso tabacalero se dio el azucarero. Las nuevas fábricas o trapiches se ubicaron en las proximidades de los centros urbanos. En 1740 se creó la Real Compañía de Comercio de La Habana, a ella se le otorgó el privilegio del control y conducción del tabaco, los azúcares y el coambre de Cuba a España, como parte del control metropolitano.
El desarrollo de las ciudades y villas fue marcadamente desigual. La Habana llegó a ser a mediados de siglo, la tercera urbe y el primer puerto del Nuevo Mundo con una activa y bulliciosa vida portuaria y comercial. En 1728 se funda la Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de La Habana y el colegio de San José, que junto a los conventos de Belén y San Francisco, imparten la enseñanza en la capital y el Seminario de San Basilio el Magno en Santiago de Cuba.
En esta etapa comienzan a observarse las primeras luchas sociales en la historia de Cuba como consecuencia de las medidas monopólicas tomadas por la Corona acentuados ahora por el llamado Estanco del Tabaco que prohibía la venta del producto a particulares, colocaba el precio arbitrariamente y establecía las cantidades a comprar. Los movimientos se concentran fundamentalmente en los vegueros y los cobreros, lo que dio lugar a protestas y sublevaciones, la tercera de las cuales fue violentamente reprimida mediante la ejecución de once vegueros en Santiago de las Vegas, población próxima a la capital. Imposibilitados de vencer el monopolio, los más ricos habaneros decidieron participar de sus beneficios.
Al estallar la Guerra de los Siete Años, entre Francia e Inglaterra, España entraría a favor de la primera. Está contienda sirvió de escenario para que los ingleses dirigieran la mayor armada que había cruzado el Atlántico bajo la dirección de Sir Jorge Pockock con el objetivo de tomar La Habana. La ineficacia de las máximas autoridades españolas en la defensa de la ciudad contrastó con la disposición combativa de los criollos, expresada sobre todo en la figura de José Antonio Gómez, valeroso capitán de milicia de la cercana villa de Guanabacoa, muerto a consecuencia de los combates y la del capitán español don Luis de Velasco al defender el Castillo del Morro. El 12 de agosto de 1762 se firmó la capitulación de la ciudad, al día siguiente entraban triunfantes las tropas británicas. Esta ocupación duró once meses.
El 6 de julio de 1763 tomaba posesión del gobierno de Cuba, en nombre del rey de España, el teniente general Ambrosio de Funes y Villalpando, Conde de Ricla. A cambio de la estratégica posición, se le entregaba a Gran Bretaña la Península de La Florida.
Las prioridades del Conde de Ricla y sus sucesores ilustrados estaban dirigidas al fortalecimiento militar de la isla. Este objetivo debía cumplirse aplicando una nueva política que se basaba en la necesidad de crear una amplia base económica y ágiles mecanismos administrativos que le permitieran que el sistema defensivo fuese lo más autóctono y potente posible.
En el breve período de dos años, en La Habana se reconstruyen las fortalezas del Morro, La fuerza y La Punta; se edifican La Cabaña, Atarés y El Príncipe; los fortines de La Chorrera y Cojímar y se moderniza la muralla. Hacia 1774, el sistema se completó con la ampliación de los castillos de San Severino en Matanzas y El Morro en Santiago de Cuba.
En cuanto a la economía se reorganizó la administración con la creación de la Real Intendencia General de Ejército y Hacienda; la supresión de los privilegios de la Real Compañía de La Habana y la permisibilidad del libre comercio con extranjeros; la promulgación por la Corona de la nueva ley arancelaria; la liquidación del monopolio de Cádiz con la apertura al comercio de la isla de otros puertos españoles, la ejecución de planes de desarrollo urbano y el reajuste de todo el sistema de impuestos con el objetivo de que, a corto plazo, cubriese los gastos administrativos de la isla.
Bajo Ricla y sus sucesor el Marqués de la Torre, La Habana incrementó la pavimentación e inició el alumbrado de las calles, dispuso medidas sanitarias, e inició la construcción del primer paseo habanero, la Alameda de Paula; del primer teatro, El Principal; y del Palacio de los Capitanes Generales. Se llevó a cabo el primer censo poblacional de 1774 y se inició el trazado urbanístico de la ciudad, mediante el cual se prohibió las casas de guano e imponiendo una nueva arquitectura de grandes y ostentosos palacios.
Los hacendados criollos se enriquecieron y su flamante poder se materializó en instituciones que, como la Sociedad Económica de Amigos del País y el Real Consulado, canalizaron su influencia en el gobierno colonial.
En este contexto hace su entrada en la escena histórica cubana un cerrado y brillante grupo de hombres de pensamiento, la Generación del 92 o la Ilustración Reformista Cubana. Francisco de Arango y Parreño es el más brillante expositor del proyecto socioeconómico y el de mayor agudeza política. Las principales proposiciones de este grupo liderado por Parreño eran: libre comercio de esclavos; aumento de la esclavitud para resolver las necesidades de fuerza de trabajo y eliminación de todos los obstáculos que impiden su explotación intensiva; mejoramiento y perfeccionamiento en la utilización de tierras y la aplicación de la más moderna técnica; desarrollo tecnológico de la manufactura azucarera, desarrollo científico del país, libertad de comercio y disminución de la usura en los préstamos necesarios para incrementar la agricultura y la manufactura.
Hacia 1802, comienza a observarse otra corriente en la Ilustración Reformista Cubana. El movimiento se aglutina alrededor del obispo de La Habana Juan José Díaz de Espada Fernández y Landa y tiene dos centros de proyección colocados bajo la dirección de aquel: el Real y Conciliar Colegio Seminario de San Carlos y San Ambrosio y la Real Sociedad Económica de Amigos del País. La actividad de este nuevo grupo se dirige más a la esfera social y a la del pensamiento que a la económica.
Desde el punto de vista político su proyección no es homogénea aunque todos sus integrantes muestran adhesión a las ideas políticas modernas, una tendencia descentralizadora y autonómica y la ponderación de lo cubano en formación en cuyo proceso quieren incidir. Espada es antirracista, antiesclavista, antilatifundista, crítico de la oligarquía y asume un proyecto de desarrollo sobre la base de la pequeña propiedad agraria. En esta corriente se formaron inicialmente Félix Varela, José de la Luz y Caballero, José Antonio Saco, Felipe Poey y Domingo del Monte.
Otra corriente política cifraba sus esperanzas de solución de los problemas cubanos en la anexión a Estados Unidos. En esta actitud convergía tanto un sector de los hacendados esclavistas que veía en la incorporación de Cuba a los Estados Unidos una garantía para la supervivencia de la esclavitud -dado el apoyo que encontrarían en los estados sureños-, como individuos animados por las posibilidades que ofrecía la democracia estadounidense en comparación con el despotismo hispano. Los primeros, agrupados en el "Club de La Habana" favorecieron las gestiones de compra de la isla por parte del gobierno de Washington, así como las posibilidades de una invasión "liberadora" encabezada por algún general estadounidense.
En esta última dirección encaminó sus esfuerzos Narciso López, general de origen venezolano que, tras haber servido largos años en el ejército español, se involucró en los trajines conspirativos anexionistas. López condujo a Cuba dos fracasadas expediciones, y en la última fue capturado y ejecutado por las autoridades coloniales en 1851.
Otra corriente separatista más radical aspiraba a conquistar la independencia de Cuba. De temprana aparición —en 1810 se descubre la primera conspiración independentista liderada por Román de la Luz—, este separatismo alcanza un momento de auge en los primeros años de la década de 1820. Bajo el influjo coincidente de la gesta emancipadora en el continente y el trienio constitucional en España, proliferaron en la isla logias masónicas y sociedades secretas. Dos importantes conspiraciones fueron abortadas en esta etapa, la de los Soles y Rayos de Bolívar (1823), en la que participaba el poeta José María Heredia -cumbre del romanticismo literario cubano- y más adelante la de la Gran Legión del Águila Negra alentada desde México.
El Padre Félix Varela Morales, definido por Luz y Caballero como “el que nos enseñó primero en pensar”, fue el iniciador de la ideología de la independencia cubana. Educador, político sagaz, filósofo, sostuvo que Cuba debía ser independiente tanto de España como de los Estados Unidos y que esa independencia sólo sería real si se lograba con los propios medios y por los propios naturales. Fue condenado a muerte por la Corona española, vivió en el exilio hasta su muerte en 1853. Su esfuerzo, sin embargo, tardaría largos años en fructificar pues las circunstancias, tanto internas como externas, no resultaban favorables al independentismo cubano.
El fracaso de la Junta de Información convocada en 1867 por el gobierno metropolitano para revisar su política colonial en Cuba, supuso un golpe demoledor para las esperanzas reformistas frustradas en reiteradas ocasiones. Tales circunstancias favorecieron el independentismo latente entre los sectores más avanzados de la sociedad cubana, propiciando la articulación de un vasto movimiento conspirativo en las regiones centro orientales del país.
Guerras de Independencia
El período de entreguerras
Entre 1878 y 1895 los Estados Unidos hacen importantes inversiones en Cuba, principalmente en el azúcar, la minería y el tabaco. En 1895 sus inversiones ascendieron a 50 millones de pesos. También en esta etapa Estados Unidos intensificó su control comercial sobre Cuba.
Como consecuencia de la guerra y de las transformaciones económicas que exigían mano de obra cualificada, España decreta la abolición de la esclavitud en 1886. La abolición de la esclavitud provocó el aumento del proletariado nacional. A ello se unía la negativa situación comercial. Las presiones de la burguesía textil catalana habían llevado a promulgar de la Ley de Relaciones Comerciales con las Antillas (1882) y el Arancel Cánovas (1891),15 que garantizaban el monopolio del textil catalán obligando a Cuba absorber sus excedentes de producción.16 Este privilegio en el mercado cubano asentó la industrialización en Cataluña durante la crisis de la década de 1880, derivada de sus problemas de competitividad,17 a costa de los intereses de la industria cubana, lo que fue un estímulo esencial de la revuelta.
Durante esta etapa se produjeron cambios que acentuaron la estructura colonial, la deformación económica y la dependencia del exterior, lo que exigía la necesidad de una guerra de liberación nacional.
Entre 1879 y 1880 se desarrolla la Guerra Chiquita, ésta fue preparada por Calixto García al frente del Comité Revolucionario Cubano de Nueva York. Se sumaron dentro de Cuba, Quintín Banderas, José Maceo y otros. Se produjeron alzamientos de importancia en Oriente y Las Villas. España fácilmente triunfó e hizo que los cubanos sintieran la necesidad de otra preparación y organización mucho mayor. Se promovieron ideas revolucionarias y alentaron a más cubanos a la lucha. Mientras, en Cuba, se reunieron fuerzas para el alzamiento.
José Martí fue la figura cimera del siglo XIX continental. Su ideario político–social trascendió las fronteras de su patria, marcando pautas que condujesen a América Latina a su “segunda independencia”. Con la creación del Partido Revolucionario Cubano, concebido como la organización única de todos los independentistas cubanos que debía conseguir los medios materiales y humanos para la nueva empresa emancipadora, y su labor como periodista de talla universal, impulsó una labor de esclarecimiento y unificación, centrada en los núcleos de emigrados cubanos, principalmente en Estados Unidos, pero con amplia repercusión en la isla. Martí impulsó una tremenda renovación dentro de las letras hispanas de fines de la centuria.
La Guerra del 95




